Para hacer tartas y pasteles se pueden utilizar distintos tipos de moldes o fuentes. Existen moldes de muchas formas y materiales: de vidrio para el horno, cerámica o cualquier otro material resistente al calor como los de aluminio y silicona.
También resultan muy prácticos los moldes desechables de aluminio de un solo uso.
Son moldes que permiten una mejor distribución del calor.
Son antiadherentes para un desmoldeado perfecto. Es aconsejable engrasarlos con un poco mantequilla y espolvorearlos con harina.
Son fáciles de limpiar. Recomendamos secarlos muy bien.
No requieren engrasado previo y se desmoldean perfectamente.
Pueden utilizarse en horno convencional y en microondas y también pueden ir al congelador.
Resisten temperaturas desde -40°C hasta 250°C.
Ideales para preparar todo tipo de mousses, helados y pasteles.
Moldes ligeros, sin bordes filosos y que se enfrían rápidamente.
Se pueden lavar en el lavavajillas.
Son los moldes ideales para preparar pasteles para niños ya que puedes encontrarlos de colores y formas divertidas.
Gran resistencia al calor: Aptos para horno tradicional y microondas. Resisten temperaturas hasta los 250-300°.
Resistente a las manchas: No se mancha, no retiene olores ni sabores.
Multiuso: Muy versátil, apto para frigorífico y congelador así como lavavajillas.
Fabricados a partir de materiales naturales, es importante que estén bien esmaltados para evitar las manchas y limitar la absorción del agua.
Tienen la ventaja de poderse servir directamente en la mesa.