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Estar y sentirse bien

Los beneficios de un buen beso

Más allá de las implicaciones románticas de un buen beso, ya son varios los estudios que aseguran que los besos reportan beneficios para la salud corporal y mental.
 

Enumerarlos no es para nada un atentado contra el romanticismo, sino simplemente un incentivo para que esta primavera disfrutemos aún más de la posibilidad de tener a alguien a quien besar –o para que nos preocupemos de encontrarlo-.

Higiene bucal. El dentista y asesor norteamericano de la American Dental Association, Mathew Messina, explica que la saliva extra que se produce al besar ayuda a barrer las bacterias de los dientes, lo que puede ayudar a disminuir la placa bacteriana. Aún así, puntualiza, no se trata de andar recomendando reemplazar el cepillado después de cada comida por un beso. Tomémoslo como una medida gratamente complementaria, entonces.

Consumo calórico. Medir la cantidad exacta de calorías al darse un beso es un tanto difícil, ya que depende de la intensidad de éste. Pero, unos más otros menos, todos los estudios concuerdan que, al besar, el cuerpo efectivamente quema calorías. El grado de pasión será claramente un factor que aumente la cantidad de calorías quemadas. Lo mismo pasa con el trabajo muscular ya que un beso realmente apasionado pone en funcionamiento los 34 músculos faciales.

Sensación de bienestar. El cerebro contiene una enorme cantidad de receptores dedicados a percibir las sensaciones provenientes de los labios. Así, al besar a otra persona, se estimula una parte del cerebro que libera oxitocina, una hormona que tiene un efecto tranquilizador en el cuerpo. Así también, los besos apasionados provocan que el cerebro libere hacia el torrente sanguíneo endorfinas, que actúan como una droga natural e inofensiva producida por el propio organismo al producir una sensación placentera que ayuda a liberar tensiones, reducir el nivel de estrés e incluso la depresión.

Salud cardiovascular. Un buen beso hace que el pulso se acelere de 70 a 140 pulsaciones por minuto, lo que activa la circulación de nuestro organismo. Diversos estudios aseguran que los procesos internos que se activan al dar un beso previenen la formación inicial de unas hormonas llamadas glucocorticoides, las cuales se han identificado como responsables de la presión alta, el colesterol alto y el insomnio, entre otros. De este modo, podría existir una relación entre los besos y una disminución en el riesgo de sufrir de presión alta.

Relaciones interpersonales. Helen Fisher, profesora norteamericana de antropología, explica que dar un beso es el primer paso para conocer el nivel de compatibilidad con la otra persona: a nivel sensorial, el beso es sumamente intenso, permite sentir el sabor, olor y texturas de la otra persona. La profesora también explica que un beso es una señal de confianza, debido al nivel de cercanía que se alcanza y al hecho de entrar y dejar entrar en el espacio personal del otro. En este sentido, Denise Knowles -sexóloga del organismo británico Relate, especializado en asesorías psicológicas en relaciones de pareja y terapia sexual-, enfatiza la importancia de mantener el rito del beso en la pareja y evitar que éste vaya perdiendo importancia con el tiempo. Explica que muchas veces, las parejas simplemente dejan de besarse, y que se pone mucho más énfasis en tener buenas relaciones sexuales, cuando un beso es una manera muy efectiva de compartir intimidad y mantener el contacto. Pero no sólo los besos románticos ayudan a construir y fortalecer una relación. Los besos que una madre da a su hijo recién nacido también influirán en la formación de la personalidad del niño. De hecho, existen diversos estudios que demuestran que las personas que vivieron de niños en un entorno afectuoso, tienen mejores habilidades sociales de adultos.