facebook twiiter youtube Nestle tv
Contacta con nosotros Home
Nestlé

© 2007 Nestlé España. Privacidad Marcas registradas por Société des Produits Nestlé, S.A. Vevey (Suiza)

La nutrición por edades

Obesidad

Obesidad infantil

Niño con cara de pillo mirando con mucha devoción una porción de pastel de chocolate
Las alarmas han saltado el caso de la población infantil y juvenil: con un 15 por ciento de niños y adolescentes obesos estamos a la cabeza de la tasa de obesidad infantil en Europa.
 
La tasa de obesidad infantil y juvenil en España ha sido la causa de la puesta en marcha una serie de campañas de educación nutricional, como la estrategia NAOS (nutrición, actividad física, prevención de la obesidad y salud) cuyo objetivo es mejorar los hábitos alimenticios e impulsar la práctica regular de actividad física, especialmente, entre los más jóvenes.
 
Las repercusiones que, a largo plazo, la obesidad tiene en la salud, son motivo de preocupación en numerosos países. La obesidad infantil es una enfermedad. Se caracteriza por un exceso de grasa en el organismo que conlleva consecuencias adversas para la salud. Aparece cuando el aporte de energía es superior al gasto energético, es decir, cuando se come más de lo que el cuerpo llega a consumir.
 
Aunque los factores genéticos desempeñan un papel importante en la predisposición a la obesidad, la causa principal reside en un estilo de vida sedentario y a una alimentación inadecuada en la cual el aporte de energía es superior al necesario. Los malos hábitos alimenticios; el picoteo; el abuso de los fritos; y la escasa presencia de frutas y verduras en la dieta infantil puede contribuir a que se produzca obesidad.
 
 
El papel de los padres
 
La obesidad infantil tiene que ser tratada lo antes posible. Los padres desempeñan un papel extremadamente importante en su identificación y tratamiento. Ante todo, deben comprender las causas del sobrepeso, tener buenos conocimientos sobre nutrición básica para, junto con el pediatra, contribuir a que el niño adquiera unos hábitos alimentarios saludables.
           
Deben ser lo suficientemente hábiles para no interferir demasiado en las preferencias del niño y también firmes para imponer unos buenos hábitos alimentarios: dos buenas comidas más el desayuno y la merienda son suficientes para cubrir todas sus necesidades diarias.